Título original: The theory of everything
Año: 2015
Duración: 123 min.
Director: James Marsh
Narra la relación entre el célebre astrofísico Stephen Hawking y su primera mujer, Jane, en la época en que ambos lucharon contra la enfermedad degenerativa que postró el famoso científico en una silla de ruedas.
Esta es la historia de cómo me enamoré de una película tan sólo con ver el trailer. Pocas veces me ha pasado eso de ver un trailer y sentir que tienes que ir a ver esa película sí o sí. Y cuando ya creía que no iba a poder ir al cine, allí estaba yo. Sinceramente, estaba hasta nerviosa porque tenía muchas espectativas puestas en la película y no quería que me decepcionase.
Tal y como explica la sinopsis, la película nos cuenta la vida del joven Stephen desde que está estudiando en la universidad hasta que se convierte en una persona mundialmente conocida. Hawking conocerá a Jane en una fiesta universitaria en la que ambos no parecen acabar de encajar. A partir de ahí surgirá una relación muy especial entre ambos.
Jane y Stephen son polos opuestos. Mientras una es de letras, el otro es de ciencias. Pero como dicen que los polos opuestos se atraen, parece que ambos conectan desde el primer momento.
La relación con Jane es como la de cualquier otra pareja. Hasta el momento en que le detectan la enfermedad degenerativa.
Sin lugar a dudas os puedo decir que esta película está hecha con mucho cariño y respeto. El director ha cuidado hasta el más mínimo detalle y la verdad es que ha sido todo un placer poder verla.
La fotografía, al igual que la ambientación, es inmejorable. Realmente consigues transportarte a la época y casi te hace formar parte de la escena.
Eddie Redmayne hace un papel impresionante. Además, creo que tiene mucha química con Felicity y eso se nota a lo largo de la película. Posiblemente sea una de las parejas cinematográficas más especiales que he conocido. Como ya sabréis, esta no es la típica historia de amor y sus personajes tampoco se comportan como todos.
Detrás de lo que sería la pareja, hay una historia de comprensión y amistad más grande de lo que yo había podido imaginar.
Stephen Hawking es un chico que, pese a tener una enfermedad muy difícil, no se rinde sino que la acepta e intenta hacer una vida lo más normal posible. Sin duda es el claro ejemplo del positivismo ya que, por muy mal que se sienta, sabe llevar las cosas con una sonrisa y no pierde nunca el sentido del humor.
Jane es una chica con un corazón enorme. Pienso que tal vez era demasiado joven para hacerse una idea de lo que se le venía encima. De todas maneras quiere tanto a Stephen que no duda ni un segundo en dedicarse en cuerpo y alma a él. Aunque para ello tenga que dejar a un lado su futuro.
Creo que lo que me conmovió más de toda la película es que, por primera vez, entendí a las dos partes de la relación cuando deciden romper. (No es ningún spoiler). Fui incapaz de posicionarme a favor de alguno porque cada uno tenía razón sobre lo que pensaba. La relación nunca fue fácil pero pese a todos los problemas, supieron mantener el respeto y el cariño hacia la otra persona.
No os contaré mucho más, pero que sepáis que me pasé los últimos diez minutos llorando como una tonta. Y salí del cine y todavía tenía ganas de seguir llorando. Como os he dicho, no pensaba que me iba a encontrar con una historia tan profunda y unos personajes tan reales.
La teoría del todo es una película fantástica. Con una ambientación y fotografía increíbles, sin duda se la recomiendo a todos aquellos a los que disfruten con el drama.
La relación con Jane es como la de cualquier otra pareja. Hasta el momento en que le detectan la enfermedad degenerativa.
Sin lugar a dudas os puedo decir que esta película está hecha con mucho cariño y respeto. El director ha cuidado hasta el más mínimo detalle y la verdad es que ha sido todo un placer poder verla.
La fotografía, al igual que la ambientación, es inmejorable. Realmente consigues transportarte a la época y casi te hace formar parte de la escena.
Eddie Redmayne hace un papel impresionante. Además, creo que tiene mucha química con Felicity y eso se nota a lo largo de la película. Posiblemente sea una de las parejas cinematográficas más especiales que he conocido. Como ya sabréis, esta no es la típica historia de amor y sus personajes tampoco se comportan como todos.
Detrás de lo que sería la pareja, hay una historia de comprensión y amistad más grande de lo que yo había podido imaginar.
Stephen Hawking es un chico que, pese a tener una enfermedad muy difícil, no se rinde sino que la acepta e intenta hacer una vida lo más normal posible. Sin duda es el claro ejemplo del positivismo ya que, por muy mal que se sienta, sabe llevar las cosas con una sonrisa y no pierde nunca el sentido del humor.
Jane es una chica con un corazón enorme. Pienso que tal vez era demasiado joven para hacerse una idea de lo que se le venía encima. De todas maneras quiere tanto a Stephen que no duda ni un segundo en dedicarse en cuerpo y alma a él. Aunque para ello tenga que dejar a un lado su futuro.
Creo que lo que me conmovió más de toda la película es que, por primera vez, entendí a las dos partes de la relación cuando deciden romper. (No es ningún spoiler). Fui incapaz de posicionarme a favor de alguno porque cada uno tenía razón sobre lo que pensaba. La relación nunca fue fácil pero pese a todos los problemas, supieron mantener el respeto y el cariño hacia la otra persona.
No os contaré mucho más, pero que sepáis que me pasé los últimos diez minutos llorando como una tonta. Y salí del cine y todavía tenía ganas de seguir llorando. Como os he dicho, no pensaba que me iba a encontrar con una historia tan profunda y unos personajes tan reales.
La teoría del todo es una película fantástica. Con una ambientación y fotografía increíbles, sin duda se la recomiendo a todos aquellos a los que disfruten con el drama.









